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Comer bien cuando tenemos poco tiempo

Muy infrecuente es, querer o poder, disponer de tiempo suficiente para planificar y preparar nuestras comidas siguiendo una línea saludable.

Pensar un nuestro menú semanal seguramente ayudará a seguir la ruta indicada y a no desviarnos por atajos que terminen resultando costosos y poco nutritivos.

Organizar la heladera y la alacena es el primer paso que se necesita para este plan.

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Comer bien cuando tenemos poco tiempo

Podemos visitar el día lunes a la verdulería de confianza o bien realizar un pedido telefónico en el que incluyamos vegetales de hojas, de colores y formatos diferentes, tubérculos, frutos y frutas variadas y así pensar en nuevos alimentos por incorporar.

 

¿Las berenjenas, las consumimos?
¿Cuánto hace que no compramos brócoli o coliflor?
¿Hay algún vegetal de estación que esté en buen precio para así aprovechar?
¿Estamos utilizando condimentos aromáticos que puedan colaborar en el buen sabor de los platos?

 

Demos color a nuestra cocina con manzanas verdes y rojas, naranjas, bananas, limones, duraznos, cerezas, kiwis, etc. En ese pedido o compra incluyamos todo lo que podemos llegar a utilizar durante 7 días. Seguramente sea más oportuno consumir lo que prontamente se deteriore los primeros días de la semana (vegetales de hoja, tomate) y dejar para los siguientes, los vegetales que más fortaleza demuestran (zanahoria, zapallo, remolacha, zapallitos, etc.)

En el freezer contemos siempre, en lo posible, con un variado stock de alimentos congelados que puedan "sacarnos de un apuro": choclo en grano, kanikamas, espinaca, chauchas, arvejas, pollo, pescados, carnes magras, etc.

 

Si abrimos la heladera deberíamos tener a la vista diferentes tipos de lácteos descremados: leches, leches saborizadas, yogures, quesos. Infaltables los huevos que bien podemos dejarlos ya hervidos para contar con ellos ante una "emergencia".

 

Respecto a las alacenas, sería ideal que veamos en ellas varios tipos de semillas, frutos secos, arroz, pastas, legumbres. Pueden estar presentes también los enlatados, teniendo en cuenta que ante una persona hipertensa, el contenido de las latas debe ser lavado antes de su consumo, para así eliminar la sal que contienen.

Éstos son sólo algunos tips que podemos tener en cuenta a la hora de armar nuestro menú semanal y así no perdernos en el intento.

Y si llegamos a casa más tarde de lo habitual y sentimos que nos devoraríamos la heladera entera podemos tener un" kit de emergencias" al cual recurrir para así evitar el gran Tsunami que sufriría nuestro cuerpo al comer sin pensar y sin masticar cuanto se cruce por el camino.

 

El kit salado puede contener:
  • Tomatitos cherries
  • Hojas de albahaca
  • Huevo duros
  • Queso port salut light
  • Aceitunas negras/verdes (siempre que no seamos hipertensos)
  • Atún al natural
  • Almendras
  • Trocitos de palta

 

Un kit dulce podría incluir
  • Cerezas
  • Melón
  • Frutillas
  • Kiwis
  • Uvas
  • Queso untable batido con edulcorante
  • Mix de cereales

Estos kits merecen ser disfrutados haciendo una pausa en nuestro día. No sólo ellos sino que, cada momento de ingesta debería ser acompañado por ese tiempo espacio que nuestro cuerpo necesita. Visualizar los alimentos que decidimos incorporar, disfrutar del color que nos regalan, descubrir sus sabores, deleitarnos con las distintas texturas y, por qué no; agradecer por poder estar incorporándolos.